•  Qué son el cyberbullying y el grooming

Las tecnologías de la información y la comunicación se están convirtiendo en el medio favorito de ocio y desarrollo de nuestros hijos. Sin embargo, pese a su habilidad para desenvolverse en el mundo de la Red, los menores no siempre son conscientes de la trascendencia de sus actos. Así pues, es necesario el control y la supervisión de estos nuevos canales de comunicación. La Guía Legal sobre el cyberbullying y el grooming aporta información esencial a los padres para desenvolverse en el mundo de las nuevas tecnologías.



Las nuevas tecnologías de la comunicación se han convertido en un medio de ocio y desarrollo personal cada vez más popular. El perfil del usuario que utiliza Internet de forma masiva dibuja una franja de edad siempre por debajo de los 35 años; se trata de los nativos digitales, denominados así por conocer de manera natural el medio y las posibilidades que les otorga. Sin embargo, pese a su habilidad para desenvolverse en este nuevo mundo, los menores no siempre son conscientes de la importancia de sus actos en la Red, ni de sus posibles consecuencias.

          
El Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación ha elaborado un informe tratando dos grandes problemas de la Red: el Cyberbullying y el Grooming. Ambos son términos angloamericanos que dan nombre a conductas de acoso entre usuarios de la Red. La diferencia entre ambos es la relación entre los componentes del acoso. Mientras el Cyberbullying retrata una relación entre iguales, jóvenes a menudo, (un 5,9% de los jóvenes afirma haber sido víctima del Cyberbullying, un 2,9% reconoce haber actuado como acosador) dónde el acosador y el acosado se conocen en la vida real, el Grooming es un término utilizado para referirse a la relación de acoso entre un adulto y un menor con tintes de acoso sexual.


Ambos utilizan recursos tecnológicos como las redes sociales, la mensajería de texto a través de teléfonos o plataformas electrónicas de difusión de contenidos para llevar a cabo el acoso. No hay que confundir la relación con las nuevas tecnologías con el concepto de delito nuevo. Suelen ser delitos conocidos, como el acoso sexual, llevados a un nuevo nivel. La tecnología no es más que otro canal de los acosadores para acceder a sus víctimas.           

Los redactores enfatizan la diferencia entre Cyberbullying (o ciberacoso) y Grooming listando las características básicas de ambos.    

El ciberacoso, por ejemplo, no lo es sin una continuidad de la acción. Aunque un hecho puntual también puede ser considerado delito, no será Cyberbullying. Por otra parte, tiene que realizarse entre iguales y no debe contener aspectos de índole sexual (pues entonces es grooming. Tanto la víctima como el acosador deberán conocerse en la vida real con anterioridad y, obviamente, es necesario que la interacción sea a partir de elementos tecnológicos.           

El Grooming, por su parte, está compuesto por tres fases en concreto. La primera es el inicio de la fase de amistad, dónde ocurre la primera toma de contacto y el acosador demuestra un interés en los gustos y preferencias de la posible víctima. El objetivo es una relación amistosa para así obtener la confianza del posible afectado. Luego se inicia la fase de relación. Esta fase se caracteriza por el intercambio de confesiones personales e íntimas entre las dos partes de la relación de acoso. De esta manera, el acosador consolida la confianza obtenida con anterioridad y profundiza sus conocimientos sobre el acosado. Datos que pueden parecer sin importancia como costumbres diversas, aficiones o gustos son importantes. La última fase es la que incluye un claro componente sexual. Aunque puede terminar en encuentros presenciales entre acosador y víctima, suele empezar con la descripción de términos explícitamente sexuales y la participación de menores en actos de naturaleza sexual como puede ser la toma e intercambio de fotografías o la grabación de imágenes.

En definitiva, mientras el ciberacoso es una relación entre dos iguales, el Grooming es el acoso claro de un adulto a un menor con intención sexual. Ambos casos pueden evitarse con la claramente necesaria participación y control de los padres en el uso de las nuevas tecnologías. Aunque sus hijos sean capaces de manejarse en la Red con pasmosa facilidad, no tienen la madurez mental suficiente como para discernir entre lo que les conviene y lo peligroso. La Red es sólo un aspecto más de la vida de sus hijos y hay que tratarlo como tal.

Cómo ayudar a los menores a hacer frente al ciberacoso

Fuente: Generalitat de Catalunya
Fecha de publicación: 30/01/2013